Mercado Alternativo Bursátil (MAB): SICAVs y ECRs

El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) es un sistema organizado de negociación autorizado por el Gobierno español y regulado por lo previsto en el art. 31.4 de la vigente Ley española del Mercado de Valores. Está sujeto a la supervisión de la CNMV en su organización y funcionamiento.

El MAB se ha pensado principalmente para la cotización de las acciones de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), con lo que se facilitará la obligación de garantizar la liquidez de sus acciones, que ha sido impuesta por la nueva regulación de Instituciones de Inversión Colectiva, si bien, se dejó una puerta abierta para su futura extensión a otros valores distintos de las SICAV que también requieran un tratamiento especial debido a sus características singulares. De ahí, que el 27 de junio de 2007 se creara el Mercado Alternativo Bursátil para Entidades de Capital Riesgo (ECR).

La creación del MAB, por tanto, surge como respuesta a valores, que por sus características especiales, requieren un tratamiento especial. Fue autorizado por el Consejo de Ministros el 30 de diciembre de 2005, se creó el 21 febrero de 2006 y finalmente se puso en funcionamiento el 26 de mayo de 2006 con la incorporación de 28 SICAVS al mercado. En 2007 ya se habían incorporado 3.288 de estas compañías a este nuevo mercado, y en junio de 2008 alcanzan las 3.378 empresas.

El objetivo básico del MAB es ofrecer un sistema organizado de contratación, liquidación, compensación y registro de operaciones que se efectúen sobre:

• Acciones y otros valores de Instituciones de Inversión Colectiva (IIC).

• Valores e instrumentos emitidos o referidos a entidades de reducida capitalización.

• Otros valores e instrumentos que por sus especiales características, siguieran un régimen singularizado.

La negociación de los títulos en el MAB se realizará bajo la plataforma SIBE de negociación electrónica, lo que supone una mayor rapidez, transparencia e incremento de las liquidez para los partícipes.

Toda la oferta de servicios que incluye el MAB resuelve gran parte de las complicaciones administrativas y legales que implica la nueva regulación para las SICAV. Además, los costes de este servicio para estas sociedades se reducen en más de un 50% de lo que se abona por la contratación actual en corros.

Serán miembros de este MAB, sin necesidad de requerimientos adicionales, los miembros del mercado, empresas de servicios de inversión y entidades de crédito que en el momento de su puesta en marcha sean miembros de las Bolsas españolas. Además, se permitirá a las Sociedades Gestoras de Instituciones de Inversión Colectiva (SGIIC) y a las propias SICAVS autogestionadas, llamadas Entidades Participantes, operar directamente en el mercado para cruzar operaciones a valor liquidativo sobre las acciones de la SICAV que gestionen, y dotar de liquidez a las acciones, sin necesidad de designar para ello otro intermediario.

Por lo que respecta al MAB para Entidades de Capital Riesgo, su creación atiende a la necesidad de dotar a este producto una mayor liquidez y transparencia, contribuyendo de esta forma a popularizar esta nueva clase de activos y facilitando su incorporación a las carteras de inversores, tanto institucionales como particulares.

El modelo de mercado del MAB para valores emitidos por ECR se basará en un sistema de fijación de precios mediante la confluencia de la oferta y la demanda en un periodo de subasta o «fixing», en un segmento de contratación diferenciado. Otra característica es la existencia de la figura del intermediario especialista, que asumirá un compromiso de prestación de liquidez y contrapartida en los términos adecuados a cada valor. El especialista deberá introducir en el mercado posiciones de compra y venta por un importe mínimo, con una horquilla máxima entre los precios de compra y venta respecto del precio de referencia de cada valor.

EL MAB sigue dejando sus puertas abiertas a otro tipo de valores o compañías de características especiales, como compañías de reducida capitalización, cuyas acciones se ven afectadas en general por problemas de falta de liquidez y escasa visibilidad entre el público inversor, y que hasta ahora no se han planteado cotizar en el mercado por los costes y los requisitos que exigía estar presentes en él.